sábado, 23 de mayo de 2015

Índice

GUERRA DE COREA
   
    - Introducción

    - Guerra de Corea
        -Estallido e inicio de la Guerra de Corea (1950)
        -La Guerra de Corea (1950-1953)
        -Final de la Guerra (1953) y sus consecuencias

    - Características peculiares de la Guerra de Corea

    - Documentales sobre la guerra

Documentales sobre la guerra


Características peculiares de la Guerra de Corea

La escala de la guerra

La Guerra de Corea fue una guerra enorme que se olvida a menudo como resultado del hecho de que llegó justo después de la Segunda Guerra Mundial. Dieciséis naciones participaron en la guerra de Corea, que es un gran número de países que participaron por no ser considerada una guerra mundial. Más de 3 millones de personas murieron en la guerra, que paralizó las poblaciones de muchos países después de que ya había perdido a tantas personas en la Segunda Guerra Mundial. Hay 6,8 millones de veteranos de la Guerra de Corea.


La fecha

La mayoría de la gente no sabe que la Guerra de Corea marca el inicio oficial de la Guerra Fría, como consecuencia del hecho de que la disidencia de Rusia con la política estadounidense comenzó a surgir durante este tiempo. Además, aunque la Guerra de Corea terminó oficialmente en 1953, el Congreso oficialmente marca el fin de la guerra en 1955, como resultado de unas negociaciones de paz altamente polémicas que siguieron al acuerdo de alto el fuego inicial en 1953. Una vez que un alto de fuego fue firmado, las conversaciones de paz oficialmente duraron dos años y 17 días e involucraron 575 reuniones antes de que cualquier tipo de acuerdo pueda ser alcanzado.


El terreno

Debido a que el terreno en el norte como en el sur Corea es tan frío y montañoso, muchos soldados murieron por congelación antes de llegar a los campos de batalla. La temperatura en algunas zonas cayó por debajo de cero durante varios periodos de tiempo. Aunque muchas tensiones políticas también motivaron el conflicto entre Corea del Norte y del Sur, la disputa principal era el territorio que rodea el paralelo 38. Antes de la guerra, el paralelo 38 marcó la línea oficial divisoria entre los dos países y a pesar de todos los enfrentamientos y derramamiento de sangre, la misma línea todavía marca la división entre los dos países en la actualidad.

Aspectos singulares de la participación estadounidense

Mientras que la Segunda Guerra Mundial fue marcada con muchas tropas segregadas en el ejército de los Estados Unidos, la Guerra de Corea marcó una época en la que tanto negros y blancos trabajaron juntos en las operaciones militares. Las unidades MASH o los Hospitales Quirúrgicos del Ejército móviles, comenzaron a utilizarse en la Guerra de Corea. Estas unidades trataron de salvar las vidas de los soldados en el campo de batalla y cerca de las zonas de combate. Los soldados de las unidades MASH tenido la oportunidad de supervivencia del 97 por ciento, redujo significativamente el número de víctimas de las fuerzas estadounidenses en guerras anteriores.

Final de la Guerra (1953) y sus consecuencias

La cuestión más discutida en las conversaciones posteriores a 1951 fue la de los prisioneros. Una parte de los norcoreanos en poder del adversario no quiso volver a su país de procedencia. Rhee se negó a firmar un acuerdo para su entrega y les integró en la vida civil de Corea del Sur. A finales de los años ochenta, Corea del Norte tenía todavía 850.000 hombres en armas para una población de veinte millones de habitantes, mientras que Corea del Sur tenía 650.000 para 42 millones. 

El balance de la guerra supuso pérdidas humanas y materiales muy importantes. Aproximadamente, 1.400.000 norteamericanos sirvieron en aquel conflicto y de ellos 33.600 murieron en combate, pero hubo otros veinte mil que perdieron la vida por enfermedades o accidentes. Aunque popular en un principio, la guerra dejó un cierto sentimiento de insatisfacción como el primer conflicto que los Estados Unidos no habían ganado de forma clara. El Ejército surcoreano tuvo algo más de 400.000 muertos. Los norteamericanos calcularon también que podían haber muerto, entre norcoreanos y chinos, un millón y medio de personas más.


Las enseñanzas militares del conflicto fueron importantes, aunque no siempre fueron comprendidas de forma inmediata. Fracasaron rotundamente las operaciones de inteligencia y de información occidentales. Por el contrario, la Aviación norteamericana testimonió su absoluta superioridad: perdió sólo 78 aviones frente a los muchos millares del enemigo. Pero quizá no se sacó de ello todo el partido posible, debido a la demostración de que un Ejército cuyo nivel de armamento era muy inferior podía enfrentarse a otro muy superior con posibilidades reales de éxito. Los chinos y norcoreanos aprendieron que no debían hacer la guerra combatiendo a un Ejército moderno de la misma manera que lo habían hecho hasta el momento. De ahí que, años después, la estrategia aplicada en Vietnam fuera muy distinta.

La Guerra de Corea (1950-1953)

Sin embargo, desde un principio el mando militar fue puesto en las manos del general norteamericano Douglas Mc Arthur, un héroe de guerra que era también un personaje egocéntrico, inestable y desequilibrado hasta la paranoia. Sus compañeros de armas eran de la misma opinión. La decisión norteamericana respecto a emplearse a fondo en Corea se vio fomentada por el pronto descubrimiento de que el enemigo torturaba y ejecutaba a los prisioneros y a los civiles; 26.000 fueron eliminados entre julio y septiembre. El hecho de que al mismo tiempo se manifestara una presión de la China comunista sobre Taiwan sirvió para acentuar el temor de que el comunismo tratase de lograr una expansión decisiva en Asia. 
Soldados de Corea del Sur observan una batalla a la distancia en Inchon, en 1950.

La situación militar cambió radicalmente cuando MacArthur desembarcó, con apenas 20 muertos, en Inchon el 15 de septiembre de 1950, siguiendo una táctica muy característica suya durante la guerra del Pacífico consistente en llevar a cabo un ataque repentino y decidido a la retaguardia enemiga dejando aislados sus puestos avanzados. De esta forma, el Ejército norcoreano dejó muy pronto de ser un instrumento de combate eficaz y sus unidades se retiraron -las que pudieron- de forma precipitada hacia el Norte. Se planteó entonces la posibilidad de detener las operaciones militares en el paralelo 38 o proseguirlas más arriba. Para MacArthur, como para Rhee, era esencial destruir al Ejército enemigo y llevar a cabo la reunificación del país. 

A comienzos de octubre de 1950, los norteamericanos traspasaron el paralelo 38 y la China de Mao se apresuró a declarar, por boca de Chu En Lai, su disposición a reaccionar. La posición de la segunda gran potencia comunista era muy semejante a la de los Estados Unidos sobre Taiwan: no podía dejar que Corea del Norte fuera borrada del mapa. Disponía de cinco millones de hombres en armas para impedirlo. El 24 de octubre, las tropas surcoreanas y norteamericanas estaban ya a 50 kilómetros de la frontera china pero, en noviembre, había de 30.000 a 40.000 chinos combatiendo con los norcoreanos. 

Soldados estadounidenses de las Naciones Unidas agazapados ante una eventual amenaza en Inchon, en 1950
Hasta cincuenta y seis divisiones de "voluntarios" chinos fueron utilizadas a continuación en la guerra. Su presencia inicial, por una mezcla de falta de medios y de ocultamiento, pasó desapercibida para el adversario. Pero pronto fue patente que esos soldados, que tenían poco apoyo artillero pero disponían de armas ligeras y se movían al margen de la red de carreteras, podían ser muy peligrosos. Además, aviones Ming de fabricación soviética empezaron a aparecer en el cielo, produciéndose los primeros combates masivos de aviones a reacción de la Historia humana.
Mig-15, caza a reacción usado por Corea del Norte en la guerra. Eran proporcionados por la URSS.

En enero de 1951 volvió a caer Seúl, la capital surcoreana y hasta marzo de 1951 la situación no se restableció en torno al paralelo 38.
Un soldado de las tropas de las Naciones Unidas revisa a un hombre en Kangwon. Esta fotografía fue tomada el 24 de febrero 1951 durante la Guerra de Corea

La última ofensiva china y norcoreana se produjo entre el final del mes de abril y mayo de 1951. Pudieron participar en ella 700.000 hombres, que tuvieron unas 200.000 bajas. Luego, finalmente, el frente se estabilizó. En junio de 1951, casi un año exacto después de la agresión norcoreana, el embajador soviético ante las Naciones Unidas propuso un armisticio militar, pero sólo en noviembre se detuvieron los combates de una forma definitiva. En julio de 1953 se llegó a la determinación de la frontera siguiendo una línea que venía a ser, de forma aproximada, el paralelo 38. 

Estallido e inicio de la Guerra de Corea (1950)

En este panorama estalló un conflicto que fue la primera y la única ocasión en que, tras la Segunda Guerra Mundial, se enfrentaron las dos superpotencias y en el que se corrió el peligro, si bien remoto, de que fuera empleada el arma nuclear.

El 25 de junio de 1950 se produjo la invasión, con unos 90.000 soldados norcoreanos apoyados por centenar y medio de tanques soviéticos. En realidad, uno y otro bando habían organizado operaciones bélicas de menor entidad contra el adversario; ahora, los atacantes del Norte pretextaron haber sido agredidos por los surcoreanos. En un principio, obtuvieron victorias espectaculares, de tal modo que al poco tiempo encerraron al enemigo en un perímetro en torno a Pusan, pero provocaron una inmediata reacción no sólo de Norteamérica sino de las propias Naciones Unidas. Truman y, en general, los norteamericanos percibieron lo sucedido como una reedición de lo que en su día había hecho Hitler: "En mi generación -escribió en sus memorias el presidente norteamericano- no fue ésta la única ocasión en que el fuerte había atacado al débil". Corea fue, para él, la Grecia de Oriente y, como esta nación en 1947, también debía ser salvada de la agresión comunista. La unanimidad en la opinión pública norteamericana fue completa: la ampliación del servicio militar, propuesta por Truman, fue aprobada en el Congreso por 314 votos a 4, pero ahí se detuvo la intervención del ejecutivo norteamericano, lo que sin duda sentó un mal precedente. 
Soldados sur coreanos partiendo al frente.



El secretario general de la ONU, el noruego Tryvge Lie, declaró que se había agredido a la organización misma. En el Consejo de Seguridad, reunido en ausencia de la URSS, que quizá todavía pensaba en una victoria rápida -los norcoreanos calculaban para la guerra una duración máxima de ocho días-, condenó al atacante. Quince países enviaron efectivos militares a combatir a Corea y otros cuarenta enviaron ayuda humanitaria. 

Introducción


Para comprender lo sucedido en Corea, es necesario recordar que en torno a 1948 el mundo había quedado dividido en dos, debido a la guerra fría. Lo que habían previsto los aliados acerca de Corea era la desaparición de la colonización japonesa y una cierta tutela internacional durante algún tiempo. En esta península asiática, la ocupación por parte de dos aliados -la URSS y los Estados Unidos- con sistemas de organización social y política tan diferentes tuvo como consecuencia una delimitación de las respectivas áreas de influencia en el paralelo 38. 

Corea quedó así dividida en dos partes. En el verano de 1947, los norteamericanos llevaron la cuestión coreana a la ONU, que decidió la formación de un Gobierno provisional después de la celebración de unas elecciones en la totalidad del territorio. Pero éstas sólo se celebraron en el Sur, dando la victoria a Syngman Rhee, mientras que en el Norte una Asamblea con supuestos representantes del Sur decidía, poco después, la proclamación de la República Popular de Corea. A fines de 1948, los soviéticos retiraron sus fuerzas de ocupación e inmediatamente después lo hicieron los norteamericanos. 


Quedaron, así, enfrentadas dos Coreas. La del Norte fue un Estado muy militarizado, que se apoyaba en fuertes sentimientos nacionalistas. En cuanto a la del Sur, Rhee, que había vivido durante largo tiempo en Estados Unidos y parte de cuyos colaboradores lo habían sido también de los japoneses, fue un gobernante autoritario que propició una vida política escasamente democratizada. No tuvo inconveniente, por ejemplo, en ordenar la prisión de parlamentarios. El temor en el Sur a una intervención comunista parece que era escasa, a diferencia de lo que por entonces sucedía en Alemania. Sin embargo, el Ejército surcoreano estaba poco preparado desde el punto de vista material, mientras que las unidades norteamericanas más próximas sólo disponían de munición para 45 días de combate.