sábado, 23 de mayo de 2015

La Guerra de Corea (1950-1953)

Sin embargo, desde un principio el mando militar fue puesto en las manos del general norteamericano Douglas Mc Arthur, un héroe de guerra que era también un personaje egocéntrico, inestable y desequilibrado hasta la paranoia. Sus compañeros de armas eran de la misma opinión. La decisión norteamericana respecto a emplearse a fondo en Corea se vio fomentada por el pronto descubrimiento de que el enemigo torturaba y ejecutaba a los prisioneros y a los civiles; 26.000 fueron eliminados entre julio y septiembre. El hecho de que al mismo tiempo se manifestara una presión de la China comunista sobre Taiwan sirvió para acentuar el temor de que el comunismo tratase de lograr una expansión decisiva en Asia. 
Soldados de Corea del Sur observan una batalla a la distancia en Inchon, en 1950.

La situación militar cambió radicalmente cuando MacArthur desembarcó, con apenas 20 muertos, en Inchon el 15 de septiembre de 1950, siguiendo una táctica muy característica suya durante la guerra del Pacífico consistente en llevar a cabo un ataque repentino y decidido a la retaguardia enemiga dejando aislados sus puestos avanzados. De esta forma, el Ejército norcoreano dejó muy pronto de ser un instrumento de combate eficaz y sus unidades se retiraron -las que pudieron- de forma precipitada hacia el Norte. Se planteó entonces la posibilidad de detener las operaciones militares en el paralelo 38 o proseguirlas más arriba. Para MacArthur, como para Rhee, era esencial destruir al Ejército enemigo y llevar a cabo la reunificación del país. 

A comienzos de octubre de 1950, los norteamericanos traspasaron el paralelo 38 y la China de Mao se apresuró a declarar, por boca de Chu En Lai, su disposición a reaccionar. La posición de la segunda gran potencia comunista era muy semejante a la de los Estados Unidos sobre Taiwan: no podía dejar que Corea del Norte fuera borrada del mapa. Disponía de cinco millones de hombres en armas para impedirlo. El 24 de octubre, las tropas surcoreanas y norteamericanas estaban ya a 50 kilómetros de la frontera china pero, en noviembre, había de 30.000 a 40.000 chinos combatiendo con los norcoreanos. 

Soldados estadounidenses de las Naciones Unidas agazapados ante una eventual amenaza en Inchon, en 1950
Hasta cincuenta y seis divisiones de "voluntarios" chinos fueron utilizadas a continuación en la guerra. Su presencia inicial, por una mezcla de falta de medios y de ocultamiento, pasó desapercibida para el adversario. Pero pronto fue patente que esos soldados, que tenían poco apoyo artillero pero disponían de armas ligeras y se movían al margen de la red de carreteras, podían ser muy peligrosos. Además, aviones Ming de fabricación soviética empezaron a aparecer en el cielo, produciéndose los primeros combates masivos de aviones a reacción de la Historia humana.
Mig-15, caza a reacción usado por Corea del Norte en la guerra. Eran proporcionados por la URSS.

En enero de 1951 volvió a caer Seúl, la capital surcoreana y hasta marzo de 1951 la situación no se restableció en torno al paralelo 38.
Un soldado de las tropas de las Naciones Unidas revisa a un hombre en Kangwon. Esta fotografía fue tomada el 24 de febrero 1951 durante la Guerra de Corea

La última ofensiva china y norcoreana se produjo entre el final del mes de abril y mayo de 1951. Pudieron participar en ella 700.000 hombres, que tuvieron unas 200.000 bajas. Luego, finalmente, el frente se estabilizó. En junio de 1951, casi un año exacto después de la agresión norcoreana, el embajador soviético ante las Naciones Unidas propuso un armisticio militar, pero sólo en noviembre se detuvieron los combates de una forma definitiva. En julio de 1953 se llegó a la determinación de la frontera siguiendo una línea que venía a ser, de forma aproximada, el paralelo 38. 

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