Sin embargo, desde un principio el mando
militar fue puesto en las manos del general norteamericano Douglas
Mc Arthur, un héroe de guerra que era
también un personaje egocéntrico, inestable y desequilibrado hasta la paranoia.
Sus compañeros de armas eran de la misma opinión. La decisión norteamericana
respecto a emplearse a fondo en Corea se vio fomentada por el pronto
descubrimiento de que el enemigo torturaba y ejecutaba a los prisioneros y a
los civiles; 26.000 fueron eliminados entre julio y septiembre. El hecho de que
al mismo tiempo se manifestara una presión de la China
comunista sobre Taiwan sirvió
para acentuar el temor de que el comunismo tratase de lograr una expansión
decisiva en Asia.
Soldados de Corea del Sur observan
una batalla a la distancia en Inchon, en 1950.
La situación militar cambió radicalmente
cuando MacArthur desembarcó, con apenas 20 muertos, en Inchon el 15 de
septiembre de 1950, siguiendo una táctica muy característica suya durante la
guerra del Pacífico consistente en llevar a cabo un ataque repentino y decidido
a la retaguardia enemiga dejando aislados sus puestos avanzados. De esta forma,
el Ejército norcoreano dejó muy pronto de ser un instrumento de combate eficaz
y sus unidades se retiraron -las que pudieron- de forma precipitada hacia el
Norte. Se planteó entonces la posibilidad de detener las operaciones militares
en el paralelo 38 o proseguirlas más arriba. Para MacArthur, como para Rhee,
era esencial destruir al Ejército enemigo y llevar a cabo la reunificación del
país.
A comienzos de octubre de 1950, los
norteamericanos traspasaron el paralelo 38 y la China de Mao se apresuró a
declarar, por boca de Chu En
Lai, su disposición a reaccionar. La
posición de la segunda gran potencia comunista era muy semejante a la de los
Estados Unidos sobre Taiwan: no podía dejar que Corea del Norte fuera borrada
del mapa. Disponía de cinco millones de hombres en armas para impedirlo. El 24
de octubre, las tropas surcoreanas y norteamericanas estaban ya a 50 kilómetros de la
frontera china pero, en noviembre, había de 30.000 a 40.000 chinos
combatiendo con los norcoreanos.
Soldados estadounidenses de las
Naciones Unidas agazapados ante una eventual amenaza en Inchon, en 1950
|
Hasta cincuenta y seis divisiones de
"voluntarios" chinos fueron utilizadas a continuación en la guerra.
Su presencia inicial, por una mezcla de falta de medios y de ocultamiento, pasó
desapercibida para el adversario. Pero pronto fue patente que esos soldados,
que tenían poco apoyo artillero pero disponían de armas ligeras y se movían al
margen de la red de carreteras, podían ser muy peligrosos. Además, aviones Ming
de fabricación soviética empezaron a aparecer en el cielo, produciéndose los
primeros combates masivos de aviones a reacción de la Historia humana.
| Mig-15,
caza a reacción usado por Corea del Norte en la guerra. Eran proporcionados por
|
En enero de 1951 volvió a caer Seúl, la
capital surcoreana y hasta marzo de 1951 la situación no se restableció en
torno al paralelo 38.
| Un soldado de las tropas de las Naciones Unidas
revisa a un hombre en Kangwon. Esta fotografía fue tomada el 24 de febrero 1951
durante |
La última ofensiva china y norcoreana se
produjo entre el final del mes de abril y mayo de 1951. Pudieron participar en
ella 700.000 hombres, que tuvieron unas 200.000 bajas. Luego, finalmente, el
frente se estabilizó. En junio de 1951, casi un año exacto después de la
agresión norcoreana, el embajador soviético ante las Naciones Unidas propuso un
armisticio militar, pero sólo en noviembre se detuvieron los combates de una
forma definitiva. En julio de 1953 se llegó a la determinación de la frontera
siguiendo una línea que venía a ser, de forma aproximada, el paralelo 38.
![]() |

No hay comentarios:
Publicar un comentario